Imagínate que tienes un examen mañana y te quedan 2 temas largos por estudiar.

Son las 11 de la noche y estás que te caes de sueño. Un amigo te ha hablado de una pastilla que te ayuda a estar toda la noche despierto y concentrado, que viene genial para estudiar.

¿Qué harías?

En este post vamos intentar analizar la efectividad de las “drogas de estudio”, quién las usa, y si realmente son efectivas o es simplemente un placebo, como siempre, basándonos en investigaciones y datos rigurosos, no en charla de bar.

Presentaciones

Vamos a presentar a las más conocidas y sus características: La cafeína, que nos mantiene espabilados, supuestamente, las anfetaminas y el metilfenidato, que nos ayudan a memorizar y mantener la concentración, o eso dicen y  el Modafinilo, que pregona que no tiene el subidón de las otras y es menos adictivo. Pero hay dos jugadores más en la partida, las bebidas energéticas y una vieja conocida que veremos más adelante.

La más popular

Si tenemos en cuenta el consumo incluido en  las bebidas energéticas, la cafeína es el estimulante más utilizado para estudiar y rendir en el trabajo, representando un 23,5% y un 41,4%, respectivamente,  del consumo por estudiantes (Beyer/Lucke et al., BMC Public Health 2018 — Fiable) . A nivel poblacional, el 90% de los adultos consume cafeína habitualmente en alguna de sus formas. 

Está claro que funciona, ¿verdad? Si no, no sería tan utilizada en masa. Todos los que la prueban se dan cuenta del chute de energía casi instantáneo que da, aunque es distinto en cada persona. Pero claro, si te digo que al tomarla hace que tu cerebro suelte dopamina y que es una substancia adictiva ya podríamos pensar si realmente me despierta o me esta dando un chute que necesito, ya que soy adicto a esta substancia.. veamos los datos.

El DSM-5 -Manual de Diagnóstico y Tratamiento de Trastornos Mentales-, asocia el cese brusco de la ingesta de cafeína con un síndrome de abstinencia, el cual puede provocar dolores de cabeza en la mitad de los casos, ansiedad y signos vitales alterados. Aun así, se considera que el riesgo de adicción clínica grave es bajo comparado con otras substancias. 

El problema en sí de la cafeína es el ciclo de sueño, la cafeína no te despierta en sí, sino que bloquea a los receptores de adenosina, una molécula que nos provoca sensación de sueño. Y cuando la cafeína deja de hacer efecto (5-6 horas), se activa toda la adenosina acumulada en mayor cantidad, lo cual da más sueño, si seguimos tomando café, la bola de adenosina se hace más grande, lo cual hace que por la noche no durmamos bien (aunque a veces conscientemente parezca que sí) y por la mañana necesitemos cafeína para despejarnos de nuevo.

Pero lo que nos importa no es esto, sino si la cafeína hace que rindamos más. En 2005 Rogers et al. hicieron dos investigaciones sobre los efectos de la cafeína sobre el rendimiento mental y el humor. Hicieron dos grupos de personas que tomaban café, al primer grupo los tuvieron 3 semanas en abstinencia de cafeína, y al segundo no tuvo restricciones. Les dijeron a ambos grupos que esa noche durmieran sólo 5 horas y no tomaron cafeína por la noche. A ambos grupos les hicieron test antes y después de cafeína o placebo.

El resultado fue sorprendente, los que llevaban 3 semanas sin tomar cafeína, no tuvieron prácticamente ninguna diferencia de resultados antes y después de tomar la cafeína, a pesar de no haber dormido sus horas,  no les hizo efecto. Sin embargo, en los que toman cafeína, el test después de tomar la cafeína tuvo mejores resultados claramente. Los investigadores concluyeron de este estudio que la cafeína realmente no potencia el rendimiento mental, simplemente revierte el bajón de la abstinencia por la mañana.

Es decir, el resumen podría ser que en situaciones de privación de sueño la cafeína ayuda levemente a la gente que no está dentro del bucle de la cafeína, y bastante a los que sí lo están. 

Metilfenidato, Modafinilo y Anfetaminas

En 2023, Bowman, Coghill, Murawski & Bossaerts [4], realizaron una investigación en adultos sanos, 4 sesiones separadas entre ellas una semana, en las cuales les ofrecían Metilfenidato, modafinilo ,anfetaminas y placebo. En cada sesión tenían que resolver “el problema de la mochila” que es un ejercicio de decisión en tiempo para optimizar recursos que valora muy bien el rendimiento en tareas complejas diarias. El resultado fue bastante inesperado, la sesión en la que tomaban el placebo fue la que mejores resultados dio. Además los que tomaron metilfenidato tardaron un 50% más de tiempo. El resumen de los autores fue que los fármacos aumentaron la motivación y el esfuerzo, pero degradaron la calidad de razonar. Un problema grave detectado era que los estudiantes que rendía en la parte del 25% de nota superior, con metilfenidato bajaban con frecuencia al 25% inferior, no es que no afectase, sino que afectaba negativamente y el estudiante tenía la falsa sensación de haber rendido de forma superior.

Franke et al. (2017) [6] , intentó comprobar en su estudio si el juego de ajedrez podía mejorarse farmacológicamente. En este caso les suministro por separado modafinilo, metilfenidato, cafeína o placebo. Los tres compuestos aumentaron significativamente el tiempo de reflexión, por lo cual tuvieron más derrotas por tiempo, pero cuando no había tiempo, el rendimiento era algo mejor, (4% cafeína y metilfenidato y 2% modafinilo, sobre el placebo). Curiosamente, el titular de la publicación fue que las “smart drugs mejoran el ajedrez”, sin tener en cuenta las pérdidas por tiempo.

Hay un estudio muy reciente sobre el metilfenidato, Sambeth, Toth & Blokland (2025/2026) [5], que es interesante ya que se probó en exámenes reales, no en laboratorio. Simplemente le dieron una dosis el día antes para estudiar y otra antes del examen, placebo-placebo, placebo-mph o mph-mph. El resultado ha sido que el metilfenidato no ha mejorado nada los resultados, los tres grupos tuvieron las mismas notas medias y número de aprobados. El metilfenidato, en otro estudio en 2015,Ilieva, Hook & Farah  [7], junto con la anfetamina, tuvo un resultado levemente mejor, pero dejó claro que los efectos eran pequeños, en caso de haberlos.

Sin embargo, otros experimentos con modafinilo como el de Battleday & Brem (2015) [8], detectaron mejoras más consistentes en la atención y la memoria, aunque perdiendo algo de creatividad, se estimó que había una mejora en tareas complejas, sin excesos de efectos secundarios. 

Repantis, Schlattmann, Laisney & Heuser, previamente en 2010 [9] habían experimentado también con el modafinilo y metilfenidato, y su análisis fue que también de cierta mejora por parte del modafinilo, aunque inferior a lo esperado, destacando sobre todo cuando había privación del sueño, no potenciando a los descansados demasiado. En el mismo estudio se declara una leve mejora de memoria con el metilfenidato en los sujetos.

El modafinilo también se testeo en cirujanos con altas cargas de trabajo que podían dormir pocas horas y su eficiencia en el trabajo peligraba. Sugden et al. (2012)  [10], suministraron placebo o modafinilo a los cirujanos, (no me hubiera gustado ser paciente esos días), el resultado fue que no mejoraron a nivel de destreza quirúrgica, pero sí en tests de memoria y planificación. De todas formas fue una muestra muy pequeña.

Las bebidas energéticas

Volvamos a uno de los jugadores que dejamos aparcados. Con las energéticas conviene quitarse una idea de encima cuanto antes: para estudiar, no hacen nada que no haga ya la cafeína del café. Lo que venden como «energía» es, casi en su totalidad, cafeína; la taurina, el guaraná o el ginseng que suelen llevar incluido aportan poco o nada al rendimiento mental, y el guaraná encima cuela más cafeína todavía, lo cual descontrola la dosis. Cuando pagas una energética, pagas cafeína más azúcar más un puñado de aditivos con estética “cool”.

Cómo hemos dicho el problema es que esa cafeína llega en una dosis mucho menos controlada. Un café ronda los 80–150 mg por taza; una energética puede ir desde 50 mg hasta más de 500 mg por envase, el equivalente a casi diez latas de cocacola. A eso súmale el azúcar: entre 25 y 55 gramos por ración en las versiones azucaradas, con su pico y su bajón, que es justo lo contrario a lo que necesitas para una tarde estudiando.

En un estudio cruzado de 2022 dieron a los mismos participantes 240 mg de cafeína, una vez como café y otra como energética: el café no tocó un marcador de inestabilidad eléctrica del corazón, la energética sí lo elevó. Y un ensayo piloto con la misma dosis encontró que la energética —pero no el café— empeoraba la tensión sistólica y la rigidez arterial. La lectura razonable no es «las energéticas te paran el corazón», sino que a igualdad de cafeína el vehículo importa: los aditivos y el azúcar parecen añadir una carga cardiovascular que el café solo no añade. De hecho, mientras se acumulan informes de urgencias por arritmias y algún infarto asociados al abuso de energéticas, el café moderado hace lo contrario en los grandes estudios de población: se asocia a menor mortalidad. Misma molécula estrella, resultado distinto.

Y aquí llega la ironía para un post sobre estudiar. La revisión más amplia hasta la fecha (Ajibo et al., 2024), que reunió 57 estudios y más de 1,2 millones de niños y adolescentes de 21 países, halló una asociación consistente entre consumir energéticas y peor sueño, más ansiedad, peor concentración y peores resultados académicos. Justo lo que promete la lata, al revés. No es casualidad que los gobiernos se hayan puesto a legislar: en España ya estaban prohibidas en los colegios desde 2024, y a principios de 2026 el Ministerio de Consumo anunció su intención de prohibir la venta a menores de 16 años (y a menores de 18 en las de mayor contenido en cafeína). Reino Unido, Noruega y media Europa del Este van por el mismo camino. Cuesta imaginar un «potenciador para estudiar» cuya principal novedad reciente sea que quieren prohibírselo justo a quienes supuestamente más les ayudaría.

La vieja conocida

Y llegamos al jugador que había dejado escondido, que no es la cafeína sino una vieja conocida bastante menos inocente: la cocaína. Suena raro meterla en un post sobre estudiar, pero está en los datos. En la encuesta ESTUDES, que el Plan Nacional sobre Drogas pasa a estudiantes de 14 a 18 años, hay un módulo específico sobre sustancias usadas «para mejorar el rendimiento en el estudio», y ahí, entre quienes declaran usar algo, la sustancia más citada no es el metilfenidato ni el modafinilo: es la cocaína, en torno al 24%.

Antes de que salte la alarma, hay que leer bien el dato, porque engaña. No es que el 24% de los estudiantes esnife coca para estudiar; es que, dentro del pequeño grupo (un 6-7% del total) que reconoce automedicarse para rendir, una parte menciona la cocaína. Sobre el total de estudiantes hablamos de algo así como un 1,5%. Y aun ese dato hay que cogerlo con pinzas: farmacológicamente la cocaína es un pésimo apoyo para estudiar (efecto de media hora, bajón brutal después, cero evidencia de que ayude a memorizar), y la propia encuesta mete en la misma lista el «lo usé para aguantar despierto» y el «lo usé de fiesta», que en un adolescente es una frontera muy borrosa. Traducido: probablemente refleja más un perfil de policonsumo que una estrategia real de «estudiar con coca». Pero que la sustancia que encabeza la lista oficial de «estimulantes para estudiar» en España sea una para la que no existe ninguna base de que ayude a estudiar dice bastante de lo perdidos que andamos con este tema.

Conclusiones

Para variar, este trabajo deja claro que hay que tener cuidado con lo que dicen los amigos de bar, estos estimulantes se han vuelto cada vez más populares pero los estudios realizados demuestran que los efectos son muy leves o incluso problemáticos, en algunos casos dando falsa sensación de rendir más y bajando en su lugar el rendimiento.

El modafinilo no es tan “seguro y eficaz” como lo venden, demostrando en varios estudios que genera un exceso de confianza, ralentiza la respuesta  y se pierde creatividad. El metilfenidato también ralentiza mucho el resultado y a veces lo empeora.

Por otro lado, en la mayoría de compuestos, en los casos en los que ayuda más es cuando el sujeto está privado de sueño, cansado o lleva vida sedentaria y no está rindiendo a su nivel normal. Es decir ayuda a recuperar su nivel normal, no mejora la función cerebral.

Hay que tener en cuenta que lo principal para tener un cerebro sano y eficiente es tener una base de salud adecuada, es decir dormir y descansar las horas necesarias, lo que ayuda a memorizar, el ejercicio ayuda a mejorar tu estado de ánimo mental también, y desde luego evitar una vida sedentaria. ¿Y sabes qué? Son gratis y sin efectos secundarios.

REFERENCIAS

[1] Rogers PJ, Heatherley SV, Hayward RC, et al. Effects of caffeine and caffeine withdrawal on mood and cognitive performance degraded by sleep restriction. Psychopharmacology, 2005, 179(4):742–752. Fiable

[2] James JE, Rogers PJ. Effects of caffeine on performance and mood: withdrawal reversal is the most plausible explanation. Psychopharmacology / Australian Journal of Psychology, 2005. Con reservas, hipótesis

[3] Sweeney, Griffiths et al. (2020). Adicción a la cafeína. Encuesta

[4] Bowman E, Coghill D, Murawski C, Bossaerts P. Not so smart? «Smart» drugs increase the level but decrease the quality of cognitive effort. Science Advances, 2023, 9(24):eadd4165. Con reservas, reciente

[5] Fambeth A, Toth M, Blokland A. Methylphenidate (Ritalin) does not improve exam performance in an experimental setting. Psychopharmacology, 2026, 243:593–600 (publicado online agosto 2025). Con reservas, reciente

[6] Franke AG, Gränsmark P, Agricola A, et al. Methylphenidate, modafinil, and caffeine for cognitive enhancement in chess: A double-blind, randomised controlled trial. European Neuropsychopharmacology, 2017, 27(3):248–260. Fiable

[7] Ilieva IP, Hook CJ, Farah MJ. Prescription Stimulants’ Effects on Healthy Inhibitory Control, Working Memory, and Episodic Memory: A Meta-analysis. Journal of Cognitive Neuroscience, 2015, 27(6):1069–1089. Fiable

[8] Battleday RM, Brem AK. Modafinil for cognitive neuroenhancement in healthy non-sleep-deprived subjects: A systematic review. European Neuropsychopharmacology, 2015, 25(11):1865–1881. Fiable

[9] Repantis D, Schlattmann P, Laisney O, Heuser I. Modafinil and methylphenidate for neuroenhancement in healthy individuals: A systematic review. Pharmacological Research, 2010, 62(3):187–206. Fiable

[10] Sugden C, Housden CR, Aggarwal R, Sahakian BJ, Darzi A. Effect of pharmacological enhancement on the cognitive and clinical psychomotor performance of sleep-deprived doctors: A randomized controlled trial. Annals of Surgery, 2012, 255(2):222–227. Con reservas, fuente primeria requiere verificación

[11] Ajibo C, et al. Energy drink consumption and health outcomes in children and young people: a systematic review. 2024. Fiable

[12] Impact of energy drink versus coffee consumption on periodic repolarization dynamics: an interventional study, 2022 (n=16). Con reservas

[13] Comparable Analysis of Acute Changes in Vascular Tone after Coffee versus Energy Drink Consumption, 2022 (n=23). Con reservas

[14] Encuesta ESTUDES 2023/2025, OEDA – Plan Nacional sobre Drogas. Estadísticas

[15] Ministerio de Consumo, anuncio febrero 2026; Real Decreto comedores escolares 2024. Fuente institucional

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