En 1924, los principales fabricantes de bombillas del mundo se reunieron en Ginebra y firmaron un contrato para hacer peores sus propias bombillas. Aunque parezca raro, acordaron por escrito que ninguna bombilla podría durar más de 1.000 horas, cuando la tecnología de la época ya producía bombillas que duraban 2.500 horas o más. El cártel […]