La mayoría de la gente planifica igual. Abre el calendario en la fecha de hoy, reparte los temas entre las semanas que quedan y empieza por el tema uno. La cuestión es que tiene dos problemas, no calcula bien lo que tardas y no cuenta con el olvido.

La temporalización la vimos en un post anterior. Aquí vamos a pasarla a un calendario real.

Por qué el calendario se descuadra

Treinta y siete estudiantes de psicología de una universidad canadiense tenían que entregar su tesis. Antes de empezar estimaron 33,9 días de media. Tardaron 55,5. Solo el 30% terminó en el plazo que había previsto [1].

Al estimar, imaginamos los pasos en orden y sin tropiezos. No imaginamos el día que no rindes, el tema que resulta más largo de lo que parecía ni la semana con trabajo extra. Se llama visión interna: razonas desde el plan que tienes en la cabeza y no desde lo que suele pasar con tareas parecidas. En los experimentos de Buehler, Griffin y Ross, los participantes recordaban tareas pasadas que se habían alargado y aun así predecían que esta vez saldría bien. Cuando se les pedía conectar de forma explícita esas experiencias con la tarea actual, la subestimación se reducía [1].

Un temario largo junta muchas estimaciones, y cada una puede quedarse corta. Si tu calendario se rompe en la tercera semana, lo más probable es que la estimación inicial fuera optimista. Parte de lo que parece falta de constancia es un plan que nunca cupo en el tiempo disponible (lo contamos en [enlace al post de procrastinación]).

¿Porqué Empezar por el final?

Park, Lu y Hedgcock compararon dos maneras de construir un plan para la misma meta: en orden cronológico y en orden inverso, empezando por la meta. Los planes eran parecidos y cambiaba el orden en que se pensaban. Quienes planificaron hacia atrás mostraron más motivación, más expectativa de lograr la meta, menos sensación de presión de tiempo y mejor rendimiento en tareas relacionadas. El efecto fue mayor cuando la meta era compleja [2]. Los autores lo atribuyen a que las tareas necesarias se ven con más claridad.

Quizás planificar hacia atrás también funciona como contabilidad. Si cuentas desde una fecha fija, el calendario se llena y es más difícil mentirte sobre el tiempo disponible. Si doce temas no caben, lo ves en la primera semana y no en la décima.

Las recuperaciones necesitan fecha

Lo aprendido se va. La curva del olvido cae rápido en las primeras horas y días y luego se aplana. Murre y Dros repitieron en 2015 el experimento de Ebbinghaus de 1885 y obtuvieron una curva de forma muy parecida [3]. De ahí salen tres reglas para el calendario.

El hueco entre repasos depende del tiempo que falta hasta el examen. Cepeda y colaboradores enseñaron un conjunto de hechos a más de 1.350 personas, con un repaso hasta 3,5 meses después y un examen final hasta un año más tarde. Con el examen a una semana, el hueco óptimo fue del 20-40% de ese tiempo. Con el examen a un año, del 5-10% [4]. Y pasarse de hueco cuesta menos que quedarse corto [4].

Los huecos pueden ser iguales. Un metaanálisis de 29 estudios (Latimier, Peyre y Ramus, 2021) encontró un efecto fuerte a favor de espaciar la recuperación frente a agruparla (g = 0,74), y ninguna ventaja de los intervalos crecientes sobre los uniformes en general [5]. No hace falta una escalera cada vez más larga.

Recupera hasta acertar tres veces y vuelve. Rawson y Dunlosky midieron la retención entre uno y cuatro meses después, en tres experimentos con 533 estudiantes. Recomiendan recuperar cada concepto hasta acertarlo tres veces en la primera sesión y repetirlo en tres sesiones posteriores muy espaciadas. Con esa pauta, cada vuelta cuesta poco y el tiempo necesario va bajando [6].

Yo creo que la tasa de acierto del primer repaso sirve de termómetro del hueco. Si recuerdas casi todo sin esfuerzo, el hueco fue corto. Si recuerdas menos de la mitad, fue largo. Como referencia apuntaría a entre el 60% y el 80%.

Guía oposiciones (un examen o dos pruebas)

Ejemplo: examen dentro de 32 semanas (224 días), temario de 35 temas.

Paso 1. Fija la fecha y cuenta hacia atrás. Escribe el examen arriba del calendario. Si la fecha oficial aún no está publicada, usa la de la convocatoria anterior y ajusta cuando salga. Reserva las últimas 5 semanas para simulacros cronometrados y corrección de fallos, sin temas nuevos. Reserva además un día libre por semana, alrededor del 15% del tiempo, para absorber retrasos. Los estudiantes de Buehler tardaron un 64% más de lo previsto [1], así que si ya te has retrasado otras veces, sube a dos días libres.

Paso 2. Mide tu ritmo real. Durante la primera semana, cronometra cuánto te lleva estudiar un tema y recuperarlo en rondas hasta acertar cada concepto tres veces en la misma sesión. Haz esto con tres o cuatro temas distintos. Al día siguiente, recupéralos sin apuntes, cronometra también eso y anota qué porcentaje recordabas. Con tu media, calcula las sesiones: 35 temas por 4 recuperaciones formales son 140 sesiones en 28 semanas, algo menos de una por día de estudio, pero lo normal es agrupar dos por día, sin contar el estudio de cada tema ni las recuperaciones rápidas. Si no caben, quita recuperaciones a los temas que menos pesan antes que acortar los simulacros.

Paso 3. Divide el temario en bloques de recuperación. Que cada bloque se pueda recuperar en una sesión de 60-90 minutos. Un tema largo son dos bloques.

Paso 4. Coloca las recuperaciones. El hueco entre estudiar un tema y su primera recuperación formal depende de lo que falte para el examen en ese momento, no de la distancia total:

Un tema que estudias el día 0 (quedan 224 días):

  • Día 0: estudio y recuperación hasta tres aciertos (Esquema y resumen de apartados).
  • Día 3-4: recuperación rápida, aunque salga incompleta, para detectar lagunas pronto.
  • Día 22: primera recuperación formal (un 10% del tiempo que falta).
  • Días 65, 120 y 170: segunda, tercera y cuarta.

Con un tema cada tres días de estudio, el último entra hacia el día 120 (quedan 104 días). Le tocan la recuperación rápida hacia el día 123, la primera formal hacia el 130, la segunda hacia el 155 y la tercera hacia el 180. Con 35 temas sobra algo de margen, y hasta los últimos llegan a tres recuperaciones formales antes de los simulacros.

Simulacros, del día 188 al 222: uno por día, de un tema, cronometrado y sin apuntes, podría ser por la mañana. Elige los temas al azar y no en orden de temario, como en el examen. Corrígelo nada más terminarlo (con una pausa corta si hace falta) y apunta los fallos en la lista de errores. Por la tarde, recupera los fallos de esa corrección o los de días anteriores. Cada cinco días, cambia la recuperación de la tarde por un supuesto práctico completo, también cronometrado y corregido al terminar. Salen unos 7 supuestos en las 5 semanas.

El día 223, descanso, a lo sumo recuperación suave de los temas que lleves peor, solo esquema principal y resumen corto, y el 224, examen. Al terminar los 35 temas, cada uno ha pasado por simulacro una vez.

Paso 5. Define cómo es una sesión de recuperación. Cierra los apuntes y saca el tema de la memoria: escríbelo (estructura, conceptos, fórmulas), cuéntalo en voz alta, usa flashcards para datos sueltos o resuelve un caso distinto del de la vez anterior. Alterna formatos y acércate al del examen según se acerca la fecha. Solo después abre el tema, compara y anota los fallos en una lista de errores frecuentes. Si te bloqueas, anota el bloqueo y sigue. El bloqueo es el dato.

Paso 6. Ata cada sesión a un momento concreto. «Los martes y jueves a las 17:00, en la biblioteca, hago las recuperaciones del calendario» funciona mejor que «recuperar dos veces por semana». Un metaanálisis de 94 pruebas independientes con intenciones del tipo «cuando ocurra X, haré Y» encontró un efecto de medio a grande sobre el cumplimiento de objetivos (d = 0,65) [7].

Paso 7. Divide cada jornada en dos bloques. El bloque A son las recuperaciones que tocan ese día, mezclando temas de semanas distintas. El bloque B es contenido nuevo. Al principio pesa más el B, hacia el día 120 se invierte y cuando entra el último tema todo es A. Si el día se acorta, se anula el B y no el A. Es una regla práctica, sin estudio detrás.

Paso 8. Revisa el calendario cada semana. Diez minutos para ver qué se hizo, cuánto costó de verdad y si el hueco o el colchón necesitan ajuste. Si una sesión se cae, muévela a un día libre y deja el resto como está. Si el retraso se repite dos semanas seguidas, recalcula con tus tiempos medidos. Cuando salga la fecha oficial, recalcula los huecos con ella.

Guía PAU (varias asignaturas a la vez)

PAU dentro de 16 semanas (112 días), 6 asignaturas, con los exámenes en los días 110-112.

Paso 1. Fija las fechas y cuenta hacia atrás. Escribe los exámenes arriba del calendario, en el orden del calendario oficial de tu comunidad. Reserva las últimas 3 semanas para simulacros cronometrados y corrección de fallos, sin contenido nuevo. Reserva además un día libre por semana, alrededor del 15% del tiempo. Los estudiantes de Buehler tardaron un 64% más de lo previsto [1], así que si ya te has retrasado otras veces, sube a dos. La asignatura que cae primero manda: sus simulacros van antes.

Paso 2. Mide tu ritmo real. Durante la primera semana, cronometra cuánto te lleva estudiar un tema y recuperarlo en rondas hasta acertar cada concepto tres veces en la misma sesión. Hazlo con tres asignaturas de tipo distinto (una de memoria, una de problemas, una de redacción). Al día siguiente, recupéralos sin apuntes, cronometra también eso y anota qué porcentaje recordabas.

Paso 3. Divide cada asignatura en bloques de recuperación. Que cada bloque se pueda recuperar en 30-45 minutos, para que en una tarde entren dos asignaturas con un par de bloques cada una. Es criterio mío.

Paso 4. Coloca las recuperaciones. Con 6 asignaturas no calcules seis calendarios. Usa una secuencia por tema y reparte las asignaturas por días. Hueco aproximado entre estudiar un tema y su primera recuperación formal, divide en temas de una duración tratable en una sesión:

  • Día 0: estudio y recuperación hasta tres aciertos.
  • Día 3-4: recuperación rápida, aunque salga incompleta.
  • Día 11: primera recuperación formal (un 10% del tiempo que falta).
  • Días 35 y 65: segunda y tercera.

Los temas que ya diste en el curso entran como si hoy fuera su día 0. Los que te den más tarde siguen la misma secuencia desplazada, y los últimos pueden quedarse con dos recuperaciones antes de los simulacros.

Reparto: dos asignaturas por día. Con 6 asignaturas y 6 días de estudio por semana, cada una sale dos veces por semana, y en cada aparición recuperas los temas de esa asignatura que toquen según su secuencia.

Simulacros, del día 91 al 109:

  • Días 91-97: un simulacro por asignatura y día, en el orden del examen real. Son 6 simulacros y un día libre.
  • Días 98-105: un segundo simulacro solo de las dos o tres asignaturas que salieron peor, con un día libre en medio.
  • Corrección: el mismo día, con la lista de errores actualizada.
  • Días 106-108: recuperaciones ligeras de la lista de errores, sin contenido nuevo.
  • Día 109: descanso.
  • Días 110-112: examen, con una recuperación ligera de la asignatura siguiente entre uno y otro.

Paso 5. Define cómo es una sesión de recuperación. Cierra los apuntes y saca el tema de la memoria. En asignaturas de problemas, resuelve ejercicios nuevos, distintos de los anteriores. En asignaturas de memoria, escribe lo que recuerdes, cuéntalo en voz alta o usa flashcards. Acércate al formato del examen según se acerca la fecha. Solo después abre el tema, compara y anota los fallos en una lista de errores frecuentes. Si te bloqueas, anota el bloqueo y sigue. El bloqueo es el dato.

Paso 6. Ata cada sesión a un momento concreto. «Los martes y jueves a las 17:00, en la biblioteca, hago las recuperaciones del calendario» funciona mejor que «recuperar dos veces por semana». Un metaanálisis de 94 pruebas independientes con intenciones del tipo «cuando ocurra X, haré Y» encontró un efecto de medio a grande sobre el cumplimiento de objetivos (d = 0,65) [7].

Paso 7. Divide cada jornada en dos bloques. El bloque A son las recuperaciones que tocan ese día, de dos asignaturas. El bloque B son los deberes y el contenido nuevo de clase. Si el día se acorta, se anula el B y no el A. Es una regla práctica, sin estudio detrás.

Paso 8. Revisa el calendario cada semana. Diez minutos para ver qué se hizo, cuánto costó de verdad y si el hueco o el colchón necesitan ajuste. Si una sesión se cae, muévela a un día libre y deja el resto como está. Si un examen del instituto te quita una semana, desplaza el calendario y no lo comprimas.

Referencias

[1] Buehler, R., Griffin, D., & Ross, M. (1994). Exploring the «planning fallacy»: Why people underestimate their task completion times. Journal of Personality and Social Psychology, 67(3), 366-381. https://doi.org/10.1037/0022-3514.67.3.366 — Fiable

[2] Park, J., Lu, F.-C., & Hedgcock, W. M. (2017). Relative effects of forward and backward planning on goal pursuit. Psychological Science, 28(11), 1620-1630. https://doi.org/10.1177/0956797617715510 — Con reservas

[3] Murre, J. M. J., & Dros, J. (2015). Replication and analysis of Ebbinghaus’ forgetting curve. PLoS ONE, 10(7), e0120644. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0120644 — Con reservas

[4] Cepeda, N. J., Vul, E., Rohrer, D., Wixted, J. T., & Pashler, H. (2008). Spacing effects in learning: A temporal ridgeline of optimal retention. Psychological Science, 19(11), 1095-1102. https://doi.org/10.1111/j.1467-9280.2008.02209.x — Con reservas

[5] Latimier, A., Peyre, H., & Ramus, F. (2021). A meta-analytic review of the benefit of spacing out retrieval practice episodes on retention. Educational Psychology Review, 33, 959-987. https://doi.org/10.1007/s10648-020-09572-8 — Fiable

[6] Rawson, K. A., & Dunlosky, J. (2011). Optimizing schedules of retrieval practice for durable and efficient learning: How much is enough? Journal of Experimental Psychology: General, 140(3), 283-302. https://doi.org/10.1037/a0023956 — Fiable

[7] Gollwitzer, P. M., & Sheeran, P. (2006). Implementation intentions and goal achievement: A meta-analysis of effects and processes. Advances in Experimental Social Psychology, 38, 69-119. https://doi.org/10.1016/S0065-2601(06)38002-1 — Fiable

¡Únete!

Suscríbete, y empieza hoy a estar al día de las novedades de Pensar es Gratis.

¡Prometemos que nunca te enviaremos spam! Echa un vistazo a nuestra política de privacidad para obtener más información.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *